El pasado viernes 22 de mayo de 2026, las ópticos-optometristas Asunción Oliver Lauder y Elena Tomás Verduras ofrecieron una charla sobre salud visual en el salón de actos del Centre Integral de Majors CIM Carcaixent.
Durante el encuentro se trataron algunos de los problemas visuales más frecuentes en personas mayores, explicados de forma clara y cercana: tensión ocular, glaucoma, cataratas, degeneración macular asociada a la edad, baja visión, ojo seco y ojo rojo o derrame ocular.
El objetivo de la charla fue ayudar a comprender mejor cómo cambia la visión con la edad, qué señales conviene vigilar y por qué las revisiones visuales periódicas son tan importantes para detectar posibles alteraciones a tiempo.
Tensión ocular y glaucoma: la importancia de detectar a tiempo
Uno de los temas principales de la charla fue la tensión ocular, es decir, la presión que existe dentro del ojo. Esta presión está relacionada con el humor acuoso, un líquido que circula por el interior del ojo y que debe mantenerse en equilibrio.
Cuando este líquido no drena correctamente y se acumula, la presión intraocular puede aumentar. En algunos casos, esta situación puede estar relacionada con el glaucoma, un conjunto de enfermedades que dañan el nervio óptico.
El glaucoma es especialmente importante porque puede avanzar de forma silenciosa. Muchas personas no notan síntomas al principio, pero con el tiempo puede afectar al campo visual. Por eso, medir la tensión ocular en las revisiones visuales es una herramienta clave de prevención.
En la óptica, los ópticos-optometristas pueden realizar esta medición mediante un tonómetro. Si los valores son elevados o existe sospecha de alteración, se deriva al paciente al oftalmólogo para que valore el caso y determine el tratamiento adecuado, que puede incluir colirios específicos o, en algunos casos, cirugía.
Cataratas: cuando el cristalino pierde transparencia
Otro de los problemas visuales más frecuentes con la edad son las cataratas. Las cataratas se producen cuando el cristalino, la lente natural del ojo, pierde transparencia y se vuelve opaco.
Esto puede provocar visión borrosa, mayor sensibilidad a la luz, dificultad para ver los colores con intensidad o sensación de ver a través de un cristal empañado.
Durante la charla se explicó que existen diferentes tipos de cataratas, según la zona del cristalino en la que aparecen: catarata nuclear, cortical o subcapsular posterior. Aunque los ópticos-optometristas pueden detectar signos compatibles con cataratas y valorar cómo están afectando a la visión, el tratamiento quirúrgico corresponde al oftalmólogo.
La cirugía de cataratas consiste en sustituir el cristalino opacificado por una lente intraocular artificial, permitiendo recuperar calidad visual en muchos casos.
Degeneración macular asociada a la edad: cuidar la visión central
La degeneración macular asociada a la edad, conocida como DMAE, es una enfermedad que afecta a la mácula, la zona de la retina responsable de la visión central y de los detalles finos.
Esta visión central es la que utilizamos para leer, reconocer caras, coser, mirar el móvil o realizar tareas de precisión. Por eso, cuando la mácula se ve afectada, la vida diaria puede complicarse de forma importante.
En la charla se explicó que existen dos tipos principales de DMAE: la seca y la húmeda. La forma seca suele evolucionar de manera progresiva y no tiene un tratamiento curativo definitivo. La forma húmeda, en cambio, puede tratarse en algunos casos mediante inyecciones intraoculares que ayudan a estabilizar la enfermedad.
Uno de los síntomas que puede alertar de un problema macular es la aparición de manchas en el centro del campo visual, deformación de las líneas rectas o dificultad para ver detalles que antes se distinguían con claridad.
Baja visión: aprovechar al máximo el resto visual
La baja visión aparece cuando una persona tiene una limitación visual importante que no se corrige completamente con gafas, lentillas, tratamiento médico o cirugía.
Esto no significa necesariamente perder la visión por completo. Muchas personas conservan un resto visual útil, pero necesitan ayudas específicas para desenvolverse mejor en su día a día.
Los ópticos-optometristas especializados pueden valorar cada caso y recomendar soluciones como lupas, telescopios, filtros, gafas con prismas u otras ayudas visuales. El objetivo es mejorar la autonomía y ayudar a que la persona pueda seguir realizando actividades cotidianas como leer, ver la televisión, escribir o moverse con mayor seguridad.
Ojo seco: una molestia muy frecuente
El ojo seco es una de las alteraciones más habituales en la consulta optométrica, especialmente en mujeres mayores de 60 años.
Se produce cuando el ojo no tiene suficiente lubricación o cuando la lágrima no tiene la calidad adecuada. Esto puede provocar sensación de arenilla, escozor, picor, enrojecimiento, visión fluctuante o necesidad de parpadear con frecuencia.
Aunque muchas personas lo consideran una molestia menor, el ojo seco puede afectar mucho a la calidad de vida. El tratamiento suele incluir lágrimas artificiales, hábitos de higiene visual y, en algunos casos, una valoración más específica para conocer el origen del problema.
Mantener una buena hidratación ocular es fundamental para proteger la superficie del ojo y mejorar el confort visual.
Ojo rojo y derrame ocular: cuándo preocuparse
El ojo rojo puede tener diferentes causas. Algunas de las más frecuentes son las conjuntivitis, que pueden ser bacterianas, víricas o alérgicas. Cada una tiene características distintas y requiere un abordaje adecuado.
También se habló de los derrames oculares, que suelen llamar mucho la atención porque aparecen como una mancha roja intensa en la parte blanca del ojo. Aunque pueden resultar alarmantes, en muchos casos son inofensivos y se reabsorben por sí solos con el paso de los días.
Aun así, siempre es recomendable consultar cuando el ojo rojo aparece acompañado de dolor, pérdida de visión, secreción abundante, sensibilidad intensa a la luz o si se repite con frecuencia.
Revisiones visuales: prevención y tranquilidad
La salud visual es una parte esencial del bienestar, especialmente a medida que cumplimos años. Muchas enfermedades oculares pueden detectarse antes de que la persona note síntomas importantes, por eso las revisiones periódicas son una herramienta clave.
En Asun Oliver Ópticas creemos en un cuidado visual cercano, profesional y personalizado. Nuestro trabajo no consiste solo en graduar la vista, sino en escuchar, observar, detectar señales de alerta y acompañar a cada persona para que pueda disfrutar de la mejor visión posible en cada etapa de su vida.
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